martes, 17 de marzo de 2009
LOS AGENTES SOCIALES QUE INTERVIENEN CON LOS NIÑOS HOSPITALIZADOS
La atención educativa y psicológica de niños hospitalizados y de sus familias
revela nuevos aspectos de competencias humanas y profesionales que abren un
panorama para la reflexión teórico práctica dentro del marco de la Educación Social.
Entre otros podemos mencionar: el papel de la relación de ayuda y de cómo es necesario afrontar el impacto que recibe el o la educadora cuando entra en contacto con niños en una aula hospitalaria; el alcance y limites de los objetivos escolares formales y de las formas de interacción educador-familia; la atención a la diversidad de los niños pacientes, tanto cultural como la derivada de la enfermedad y de la hospitalización; la implicación del o la educadora con contextos extraescolares relacionados con las redes familiares y de apoyo para el niño. Una adecuada atención a todos los aspectos mencionados puede ayudar a transformar de alguna forma la hospitalización en una experiencia constructiva y no traumática, haciendo del espacio hospitalario una comunidad educativa para promover el bienestar del niño.
En efecto, la educación y la ayuda al niño enfermo es todo un reto para loseducadores, esto se debe a que la situación por la que atraviesa un niño hospitalizado está cargada de factores negativos de todo tipo. Por un lado, los que se derivan de la misma situación de hospitalización, lo que lleva a la ruptura con los ambientes y círculos que rodean a todo niño: el familiar, el escolar y el social.
Junto a esto, el ingreso brusco a un centro médico donde el niño se encuentra de pronto en un ambiente que no conoce y que, por lo general, le aterroriza. Por otro lado los que se derivan de la circunstancia anómala de la enfermedad en sí, como el sufrimiento, el miedo y los temores, la depresión, la tristeza, la desesperanza o el aburrimiento.
Ciertos aspectos del ambiente hospitalario pueden evocar fuertes reacciones emocionales en los niños, afectando sus estados de salud de forma positiva o negativa, pero debido a que son inherentes a la atmósfera del hospital se tiende a pasarlos por alto tal como señalan Polaino L, y Lizasoain, R. (1994).
Una adecuada atención a todos los factores hasta ahora mencionados puede ayudar a transformar de alguna forma la hospitalización en una experiencia constructiva y educativa.
Esto ocurre cuando las personas que atienden
al niño con funciones educativas son conscientes de que él precisa de su familia, del juego, de la educación y, especialmente, precisa de obtener en todo momento la oportunidad de expresión y comunicación de lo que está viviendo, factor que debe ser facilitado por los adultos que lo rodean y especialmente debe ser atendido en aquellos centros de salud que cuenten con una aula hospitalaria.
revela nuevos aspectos de competencias humanas y profesionales que abren un
panorama para la reflexión teórico práctica dentro del marco de la Educación Social.
Entre otros podemos mencionar: el papel de la relación de ayuda y de cómo es necesario afrontar el impacto que recibe el o la educadora cuando entra en contacto con niños en una aula hospitalaria; el alcance y limites de los objetivos escolares formales y de las formas de interacción educador-familia; la atención a la diversidad de los niños pacientes, tanto cultural como la derivada de la enfermedad y de la hospitalización; la implicación del o la educadora con contextos extraescolares relacionados con las redes familiares y de apoyo para el niño. Una adecuada atención a todos los aspectos mencionados puede ayudar a transformar de alguna forma la hospitalización en una experiencia constructiva y no traumática, haciendo del espacio hospitalario una comunidad educativa para promover el bienestar del niño.
En efecto, la educación y la ayuda al niño enfermo es todo un reto para loseducadores, esto se debe a que la situación por la que atraviesa un niño hospitalizado está cargada de factores negativos de todo tipo. Por un lado, los que se derivan de la misma situación de hospitalización, lo que lleva a la ruptura con los ambientes y círculos que rodean a todo niño: el familiar, el escolar y el social.
Junto a esto, el ingreso brusco a un centro médico donde el niño se encuentra de pronto en un ambiente que no conoce y que, por lo general, le aterroriza. Por otro lado los que se derivan de la circunstancia anómala de la enfermedad en sí, como el sufrimiento, el miedo y los temores, la depresión, la tristeza, la desesperanza o el aburrimiento.
Ciertos aspectos del ambiente hospitalario pueden evocar fuertes reacciones emocionales en los niños, afectando sus estados de salud de forma positiva o negativa, pero debido a que son inherentes a la atmósfera del hospital se tiende a pasarlos por alto tal como señalan Polaino L, y Lizasoain, R. (1994).
Una adecuada atención a todos los factores hasta ahora mencionados puede ayudar a transformar de alguna forma la hospitalización en una experiencia constructiva y educativa.
Esto ocurre cuando las personas que atienden
al niño con funciones educativas son conscientes de que él precisa de su familia, del juego, de la educación y, especialmente, precisa de obtener en todo momento la oportunidad de expresión y comunicación de lo que está viviendo, factor que debe ser facilitado por los adultos que lo rodean y especialmente debe ser atendido en aquellos centros de salud que cuenten con una aula hospitalaria.
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