1- Habla con el niño sobre su enfermedad, aclarando sus dudas y miedos. Eso le quitará cualquier preocupación con lo que puede ocurrirle en el hospital, y le dejará más tranquilo.
2- Ayúdalo a curarse, participando siempre en los cuidados médicos. Puedes cambiarle algún vendaje, caminar un rato con él por el pasillo del hospital, ayudarle a hacer ejercicios de rehabilitación, y lo que necesite.
3- Si la estancia en el hospital es larga, anímale con un regalo sorpresa, principalmente en los días en que notes que él se encuentra más desanimado.
4- Es importante que el niño no se sienta sólo o aislado. La familia es un factor importante en su recuperación. Potencia la comunicación del niño.
5- Tenga mucha paciencia y tolerancia con el pequeño. No olvides de que él está viviendo una situación diferente, y seguramente eso repercutirá en su carácter, en su forma de comportar. Apóyale y demuestra todo el amor que siente por él, en los buenos y en los malos momentos.


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