La hospitalización puede tener efectos emocionales negativos en los niños(as) y sus familias, si no se introducen medidas especiales para "humanizar" la atención que se les brinda a los niños(as) hospitalizados. Las personas emocionalmente significativas para los niños no parecen tener un lugar o una función dentro del proceso de hospitalización, que respete al mismo tiempo sus necesidades y las de los niños. Falta involucrar más a los padres (o personas responsables) como ayudantes vitales en el cuidado de sus hijos dentro del hospital y falta también brindarles condiciones de alojamiento, información y comunicación con el personal de salud, que les hagan sentirse acogidos y valorados.
La situación psicológica de un niño hospitalizado puede llegar a ser tan importante como su enfermedad,No obstante, los grandes avances tecnológicos modernos, la atención del niño hospitalizado se ha centrado fundamentalmente en curar su enfermedad física con fármacos u operaciones quirúrgicas, sin preocuparse de los aspectos psicosomáticos. La atención ha sido dirigida a los órganos afectados y al proceso patológico, llegando al punto de fragmentar al niño en un grupo de órganos y de sistemas, olvidando por completo de considerarlo como una integridad.


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